Urgen acciones para estar en paz con la naturaleza

Publicado en por BAI


Debemos adoptar medidas para prever, prevenir, compensar y/o reducir
los impactos adversos y perjuicios de la variabilidad climática.



Pese a que Guatemala no es la causante de la emisión de gases de efecto invernadero, es una de las naciones que ha resultado más perjudicada debido a las consecuencias del cambio climático.

El problema radica en que “los fenómenos climáticos de la región centroamericana manifiestan que en el planeta hay una altercación física que adquiere relevancia, y en la cual todos y todas debemos enfocarnos”, explicó Óscar López, coordinador académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Por consiguiente “debemos tomar medidas precautorias para prever, prevenir, compensar y/o reducir los impactos adversos y perjuicios de la variabilidad climática, de acuerdo con los principios de justicia ambiental, deuda ecológica y derechos naturales”, informó el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

El calentamiento global que sufrimos en la actualidad es parte del mal uso y abuso que hemos cometido contra los bienes y servicios naturales. Además debe asociarse a las ciencias sociales, ya que repercute en la economía del país, expuso López.

Pero “no solo debemos tomar en cuenta los incidentes extremos. La acumulación de eventos habituales también traen serios problemas en la salud y saneamiento de la región, pues las pérdidas son mucho mayores que en los desastres naturales”, expuso el ingeniero Herman Rosa Chávez, ministro de la cartera de Ambiente de El Salvador,

Y en el discurso que envió el presidente Álvaro Colom a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), este solicitó que las acciones nacionales de adaptación forzosa y mitigación obligada a estos efectos cuenten con el apoyo de los países que más han contribuido con este fenómeno, ya que tienen una deuda ecológica con naciones como la nuestra.

De ahí que “las decisiones de los países deben establecerse como una responsabilidad compartida para lograr un equilibrio  político y de Estado por parte de todos y no solo de ciertos grupos sociales”, expresó Michéle Ramis-Plum, embajadora de Francia en Guatemala.

Es por eso que “el desarrollo de políticas de gestión de ecosistemas tendentes a reducir las emisiones de gases de efectos invernadero debe ser una prioridad”, destacó Detlef Schulze, investigador del Instituto de Bioquímica Max Planck, de Jena, Alemania.


Lo que se necesita
 
Los ministros de medio ambiente están preocupados por los efectos de variabilidad climática.
Para enfrentar esta problemática, Guatemala precisa de la cooperación de todos, pues es indispensable que el país siga formando parte del corazón del mundo maya y que estemos  orgullosos de vivir en paz con la naturaleza.


El riesgo
De no tomarse acciones para la reducción de gases de efecto invernadero, las regiones naturales del área centroamericana sufrirán un desgaste de poco más de un 13% para 2030, de 20.4% para 2050 y del 38.9% para 2080. Y los indicadores resaltan que en Guatemala se perderá el 11% para 2030, el 19% para 2050 y un 38% para el 2080.

La capacidad del mar de absorber dióxido de carbono está agotándose en otra muestra de la excesiva emisión de gases invernadero propiciada por la actividad del ser humano en la Tierra, advirtió un estudio divulgado por la National Geographic Society.

Y si los océanos continúan saturándose, mayor será la cantidad del gas que se mantendrá en una atmósfera que está registrando un aumento de su temperatura, indicó Samar Khatiwala, oceanógrafo del Observatorio Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia.


En detalle
Los mares actúan como receptáculos gigantescos del dióxido de carbono debido a que el gas se disuelve en el agua salada. En estos momentos albergan unos 2,300 millones de toneladas de CO2, lo que equivale a seis años de consumo de gasolina en Estados Unidos.


Fuente:


dca.gob.gt

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